• diciembre

    11

    2014
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Precio-calidad: ya no pueden ir de la mano.

El factor precio es cada vez más relevante en la situación de crisis en la que estamos, en la que lo importante es comprar barato a costa de lo que sea para bajar los costes de producción. El problema es que ya estamos en las últimas, y ese “comprar lo más barato posible” está afectando en lo esencial a la calidad y al valor de los servicios prestados.

Precio calidad

Nos hemos instalado en una guerra de precios bajos en la que lo único importante es el precio, sin importar la calidad. A ello contribuyen ciertos departamentos de compras empeñados en comprar servicios como quien compra papel para la impresora, utilizando el método de las subastas electrónicas, en las que lo único que importa es el precio más bajo, sin ni siquiera preguntarte cómo vas a prestar el servicio y cómo vas a aplicar mejoras al mismo. Tu experiencia como gestor de calidad no cuenta ni un punto. Y el problema fundamental cuando compras de esta manera es que la calidad no puede ser la misma, aunque luego el usuario te la exija.

El departamento de compras ha hecho su trabajo. Ha puesto en competencia a unas cuantas empresas y ha conseguido el precio más barato de un servicio. Ahora ese servicio hay que ponerlo en marcha y hacerlo funcionar. Que personal va a prestar ese servicio, los medios, la supervisión, el control del absentismo, sustitución de vacaciones, y un largo etc de detalles que hacen de un servicio un producto de calidad han pasado de puntillas durante el proceso de sección del proveedor. El problema es que luego, el usuario del servicio, que no es el departamento de compras, quiere un servicio de calidad y te exige como hubiese comprado ese servicio. Y las empresas que acceden a prestar los servicios a esos precios no los pueden prestar en esas condiciones porque para llegar a esos precios hay que eliminar muchos procesos por en medio.

La consecuencia fundamental de este modelo es la escasez de proveedores fiables, porque no quieren prestar los servicios en esas condiciones, se produce una alta rotación de proveedores y en definitiva escasa fidelización.

Y es el momento de promover un cambio en el modelo de compras. Las empresas se están empezando a dar cuenta de que es necesario contar con talento para sus organizaciones, de valorar la creatividad y la innovación estableciendo vínculos de confianza y de respeto mutuo con sus proveedores. Es necesario  convertir a los proveedores en socios. Y eso no se consigue comprando siempre lo más barato.

Si la empresa aprecia, valora y recompensa la experiencia, las propuestas innovadoras y la apuesta por dar un servicio de calidad, sin duda llegará a tener a los mejores proveedores en su equipo, donde la confianza y el respeto por el trabajo del otro harán que los todos se vuelquen en dar el mejor servicio posible. Nadie puede pensar en tener una empresa de éxito sin contar con los mejores proveedores convertidos en socios estratégicos.

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